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La razón discrimina; el arte libera. Me inserto en el conocimiento inusual del arte. Busco la forma en el garabato. Busco el sentido en el garabato. Busco dar sentido al garabato de mis experiencias.

Carmelo Sobrino y la conciencia de sus garabatos 
POR JOAN MICHELLE MENDEZ VIDOT

La codificación pictórica y orgánica de un lenguaje grafico se ha convertido en el estilo que define la obra de Carmelo Sobrino, con quien "Art Premuim" ha dialogado en exclusiva, desde su estudio localizado en Puerta de Tierra, en San Juan.

Entre las imágenes creadas por el hombre de la prehistoria dentro de las cuevas y la obra de Carmelo Sobrino, no es tanta la diferencia. Los artificios de ambos se pierden en un laberinto de líneas irregulares. Líneas trazadas sobre una superficie y se resguardan en lo rudimentario, que convergen en un punto y dan forma al orden primario de nuestras facultades cognoscitivas: el garabato.

¿El garabato simboliza su obra?
La razón discrimina; el arte libera. Me inserto en el conocimiento inusual del arte. Busco la forma en el garabato. Busco el sentido en el garabato. Busco dar sentido al garabato de mis experiencias. Cuando materializo mi trabajo, cierro los ojos y abro paso a un tránsito incontrolable de líneas que encuentran su propia forma a lo largo del trayecto. Esas formas las concibo como mapas que dan sentido de dirección a la liberación de mis emociones cuando veo la obra terminada. Yo me sorprendo de la corporeidad que adquirieren mis líneas... y mientras yo me sorprenda de todo lo que mi fantasía y mis manos logran desatar, será entonces en la medida en que los que contemplan mi obra se sorprenderán también. Cuando pinto o hago esculturas, lo hago pensando como espectador y no como artista, pues si pienso como artista, corro el riesgo de que al momento de enfrentarme con mi obra, descubra que pude haberlo hecho mejor. El artista por momentos es inconforme con su trabajo, sin embargo, el ojo del espectador es exigente, y con el garabato puedo satisfacer las exigencias que no discriminan, porque no es razón: esas exigencias son lo que se espera del arte... y el arte libera. Si, el garabato simboliza gran parte de mi trabajo.

Veo que sus garabatos trascienden la obra bidimensional.
¿Lo dices por lo que observas?Estás viendo "Enredaderas"; esculturas, dibujos tridimensionales. El garabato es irregular, lo que lo hace a su vez, irrepetible. Y estas esculturas trabajadas en alambre es la extensión de mi visión del garabato.

Integro el proceso creativo de mis pinturas en estas esculturas y evito que sucumban en la estática. Pero esto último se logra mientras existan personas que quieran al igual que yo, cerrar los ojos y manipular el filamento. Esa es la peculiaridad de estas enredaderas: que las personas pueden moldear a su modo mi escultura, que a la larga será las de ellos, porque cuando desconstruyan la forma dada, construirán a su vez una forma totalmente distinta a la que tenía y por consiguiente se convertirá en otra escultura... irrepetible, como el garabato.

¿Entonces el garabato en "Enredaderas" es simbólicamente interactivo?
Más que ser simbólicamente interactivo, "Enredaderas  es una incitación a la desintegración de la idea de la escultura como arte inerte. La escultura no va a morir, simplemente se insertará en una constante alteración a través de las manos y la creatividad de la persona que se encuentre con ella. Es como un renacimiento de la fuerza imaginativa. Es la acción infinita e irrepetible que puede generar una escultura. Yo pretendo que mis esculturas nunca vuelvan a su estado original, porque nunca tuvieron un estado original. Y de eso se trata el arte para mi, de una quimera que nunca tuvo su origen porque predomina siempre en la fantasía del artista que a fin de cuentas, termina en la interpretación del espectador... y con mis esculturas, el espectador tendrá una manera directa y literal de proyectar de un modo tangible sus interpretaciones.

¿Y cómo un espectador puede deconstruir un garabato tridimensional y de tres pies?
Desmontándolas. Actualmente, algunas de mis esculturas están expuestas en un espacio destinado al arte y diseño fundado por el diseñador Adam Brody en Zurich, Alemania. La exposición comenzó el 15 de noviembre y aunque no estaré presente, sería interesante ver la manera en que los curadores de la exposición proyectaron su modo de montar mis piezas. En mis esculturas yo dispuse de mi creatividad al mismo tiempo que permito que otras personas dispongan de sus respectivas creatividades. Y ya de por sí, esas esculturas dejan de ser solo mías para ser compartidas con personas que quieran emplearlas como vía canalizante de la fantasía. Por un momento pensé que mis "enredaderas" debían estar acompañadas con un manual de instrucciones, pero luego me di cuenta de que tal manual no hace falta porque a fin de cuentas las personas transformarán mis esculturas a su manera. ¡Me parece que las reglas se hicieron para romperlas!

¿ De modo que "Enredaderas" representa un giro en la evolución de su obra?
Seguramente. Porque deja de ser un lenguaje pictórico que se nutre exclusivamente de la subjetividad, aunque con mis trabajos siempre me he inclinado a que el espectador las contemple sin ninguna referencia de antemano. "Enredaderas" es un circuito de líneas interactivas y es un "performance". Con este trabajo pretendo sugerir más e interpretar menos. El "performance", es una innovadora manera de crear un nuevo tipo de arte que no se limita a la subjetividad. Es una manifestación que trasciende el espacio, el tiempo y las cantidades. Representa un giro abarcador en el modo de contemplar el arte. Y gracias a esto, he podido comprender que mis trabajos no tienen que resguardarse en la plástica, que mis proyectos pueden convertirse en espacios multitudinarios. Ejemplo de mi evolución dentro de este oficio es saber que no me basta solo con pintar o hacer esculturas; Que también tengo la responsabilidad de fomentar la pasión por el arte de una manera sin precedentes, como "El día de la expresión creativa". Se trata de un proyecto destinado a promover el arte a través de una reflexión creativa y colectiva. Reunir un conglomerado de personas que quieran integrarse al proceso creativo del artista a través de los trabajos que ellos mismos realizarían al unísono en un espacio tan grande como un coliseo. Para que un amante del arte pueda tener un acercamiento apropiado a la obra, sería bueno que aunque sea por sólo un día, puedan ponerse en el lugar de los artistas, pensar como los artistas, sentir como ellos, liberar emociones como ellos. "El día de la expresión creativa" es el gran "performance" que tengo en planes para el próximo año.

Este tipo de "performance" se desvincula del arte que predomina en las galerías.
Es que no será arte de mercado, es algo totalmente distinto... es un proyecto que demanda emoción. "El día de la expresión creativa" será como la resurrección de talleres como Alacrán (que trabajé junto al maestro Antonio Martorell), el taller de arte Capricornio (en el que trabajé en el pasado), el taller de Fotoperiodismo...

Pero una de las cosas que no logrará experimentar el que acuda a esa actividad masiva, es la posición del artista dentro del mercado del arte en Puerto Rico. ¿Qué usted piensa sobre el rol que desempeña las galerías?
Queda definida mi intervención como creador, no como negociante. Pienso que todo aquel que entrega la dignidad, la bondad, la mente y el espíritu en lo que le apasiona, tiene que conceptualizar del modo más efectivo las acciones a tomar cuando surge algún tipo de acontecimiento. Sobre mi -como artista-, recae el deber de buscar la manera más efectiva de conceptualizar la situación que oscila entre la inspiración y la creación, que no es otra cosa más que el arte mismo y los medios de os cuales me valgo.
Gracias a Dios cuento con galeristas que reconocen la trayectoria de mi trabajo y la valoran, pero existen galeristas que deben trabajar en el mejoramiento del desempeño en su trato con los artistas que representan.
Uno de los problemas en ciertas galerías es el hecho de que el galerista se entrena exclusivamente como comerciante en lugar de desarrollar una iniciativa por orientarse sobre la calidad de la obra y reconocer el talento detrás de ella. La visión netamente comercial de ciertos galeristas lo conducen a vender; pero no a educar.
Y eso lleva al galerista a importarle muy poco la trayectoria del artista que representa, de modo que resulta difícil lograr una relación efectiva entre el galerista y el artista si el primero no reconoce los valores del segundo y éste a su vez, por su carácter de sensibilidad o nobleza se tiene que resignar a ser... un artista comercial.
Los artistas somos en algunas ocasiones aventureros de la fe, porque el producto de nuestra labor se vuelve incierto cuando entregamos nuestras obras a ciertas galerías y casi automáticamente nos desvinculamos de ellas. Es comprensible el hecho de que las galerías tienen sus prioridades, el problema es que esas prioridades no son los artistas que representan, sino la fijación por vender, esa fijación por sus condiciones de negociantes. Por otro lado es importante indicar que en Puerto Rico aun quedan galerías que no comparten esa filosofía. Existen galeristas excepcionales que para ellos el respeto hacia el arte de los artistas que representan es prioridad. Pero del mercado del arte se puede esperar cualquier cosa.

¿Qué espera de una galería?
Un gran sentido de ética. Un alto desempeño educativo. Una galería que venda, pero que también oriente. Qué tenga consideración. Que proyecte seguridad. Que promueva de manera positiva el trabajo del artista que representa. Que valore el trabajo del artista, y muy importante: una galería cuyo espacio sea el sincretismo de pasión, humildad y dignidad entre el galerista y el artista. Que exista una democracia de lealtad y respeto.
Dialogar con Carmelo Sobrino es trazar una línea de conciencia y otra de emoción, y ponerlas a transitar hasta converger en un punto como las que quedan plasmadas en las pinturas de este artista. Es desmontar la razón, moldearla sin restricciones y volverlas a montar sobre una libertad regida por la sensibilidad, como la que rige en los dibujos tridimensionales de este inventor. Hablar con Sobrino es contemplar la idea de que sus garabatos es otro tipo de orden; un orden que tal vez resulte más regular que el orden existencial.

 
 
 
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