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Dentro de la nueva realidad física del Museo, al configurarse en distintas sedes independientes situadas dentro de un mismo entorno urbano, el conjunto de edificios en los que se integra se constituye en un auténtico "campus" museístico, con diferentes usos, públicos, académicos e internos.

El Museo del Prados se renueva en el Siglo XX! 
POR VIOLETTA IZQUIERDO (MADRID)

Con la culminación del proyecto de Rafael Moneo en torno al área de los Jerónimos, el Museo del Prado completa la ampliación más significativa de sus casi doscientos años de existencia. Este proyecto, que incluye la creación de nuevas salas de exposiciones y la restauración del antiguo claustro de los Jerónimos, forma parte de un programa continuado de expansión que prevé la incorporación al Prado de distintos edifi-cios de su entorno como son el Gasón y el Salón de Reinos, últimos vestigios del antiguo Palacio del Buen Retiro. El Museo del Prado conformará así un Campus museístico original que reforzará extraordinariamente la rica oferta de uno de los distritos de arte y cultura más importantes del mundo como es el "paseo del arte "en la capital de España.

La ampliación del Museo del Prado cierra el proceso de modernización de las más prestigiosas instituciones museísticas internacionales, que arrancó a finales del siglo pasado con la ampliación de la National Gallery de Washington, y que a lo largo de las tres últimas déca-das ha permitido convertir los veteranos museos en modernas instituciones para la conservación y la difu-sión social de sus colecciones y actividades, tarea a la que se ha aplicado el talento de algunos de los más sobresalientes arquitectos internacionales.

Conscientes de esta tendencia internacional, los res-ponsables del Museo del Prado, su Real Patronato y el Ministerio de Cultura que lo tutela, decidieron en 1994 poner en marcha el necesario programa de ampliación que le permitiera al Museo responder a la demanda cre-ciente de sus visitantes, extender de una forma más amplia sus ricos fondos y desarrollar con los más altos niveles de calidad su misión investigadora y pedagógica.

La importancia del proyecto de ampliación y moder-nización del Museo del Prado se reflejó en un inédito pacto parlamentario celebrado en 1995, respetado durante estos años, que ha permitido desarrollar el proyecto a pesar de los cambios en el escenario políti-co español. Después de la convocatoria de dos concursos el proyecto de Moneo fue elegido para la ampliación del Prado en 1998. Su ejecución empezó en febrero de 2002 bajo la supervisión del Ministerio de Cultura.

El nuevo edifico incorpora más de 22.000 metros cuadrados de superficie (un incremento de más de un 50% sobre la superficie actual), y permite disponer de una forma más ordenada y amplia los diferentes servi-cios públicos y funciones relacionadas con la exhibi-ción y conservación de las colecciones del museo. La inauguración en otoño de este año será la culminación de una parte importante de la creación del nuevo Campus del Museo del Prado, la que se refiere a la extensión del edificio principal del Museo en el área del Claustro de los Jerónimos según el proyecto del arquitecto Rafael Moneo.

LAS ANTERIORES AMPLIACIONES DEL MUSEO DEL PRADO

Cada época ha dejado su huella en la constante evolu-ción del Museo del Prado. Comenzadas en 1785 las obras del proyectado Museo Real de Ciencias Naturales encargado por Carlos III al arquitecto Juan de Villanueva, hubieron de transcurrir 35 años antes de que Fernando VII decidiera completar el proyecto para alojar el Real Museo de Pinturas. Los trabajos se prolongaron durante otro decenio, hasta la década de 1830.

A partir de la apertura del Museo y a lo largo de toda su historia se han sucedido un gran número de intervenciones de mayor o menos importancia para ganar espacio expositivo y para mejo-rar los accesos y la circulación interna, intervenciones que han ido transformando la fisonomía de la fábrica original.

La primera reforma (1847-52) del proyecto original de Villanueva se debe a Narciso Pascual y Colomer. La intervención consistió en cubrir la sala basilical (anterior-mente un espacio con doble altura sobre el que se volcaba la galería superior) para crear una tribuna-galería, la nueva Sala de la Reina Isabel.

Entre 1880 y 1892, Francisco Jareño realiza tres intervencio-nes en el Museo: escalinata de seis tramos en el testero norte del edificio, sustitución de la tribuna-galería de Colomer por un forjado completo y construcción de dos pabellones exen-tos de nueva planta en la parte trasera del edificio.

Entre 1918 y 1921, Fernando Arbós y Tremanti desarrolla lo que puede considerarse la primera ampliación del Museo, ocupando la fachada posterior del edificio Villanueva con dos nuevos volúmenes destinados a salas para la exposición de pinturas.

Entre 1943 y 1946, Pedro Muguruza construye una nueva escalera en la fachada norte en sustitución de la de Jareño y realiza algunas reformas en el interior del edificio.

Fernando Chueca y Manuel Lorente duplican, entre 1954 y 1956, las crujías de Arbós a cada lado de la sala de Velázquez

Entre 1964 y 1968, José María Muguruza realiza la última intervención, que supone una ganancia de espacio dentro del edificio al cubrirse los dos patios que había dejado la ampliación de Arbós

Entre 1981 y 1983, José María García de Paredes realiza el proyecto y la obra del salón de actos (lo que ahora es el gran distribuidor entre el edificio Villanueva y la ampliación de Rafael Moneo)

En 1987 se ejecuta el proyecto de la sala de instalaciones para el proyecto integral de climatización e iluminación del edificio.

 
 
 
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