| De la Editora
Estimados amigos lectores:
¿ Qué es lo que define el arte contemporáneo?
El arte contemporáneo provoca pasión, perplejidad, interés, irreverencia o sospecha, pero sobre todo el choque con nuestras identificaciones y nuestras referencias.
¿Por qué debe obligatoriamente sorprender, asombrar o crear fuertes emociones? ¿Es que la referencia a la realidad es una fatalidad? Lo que sucede es que lo cotidiano supera, construye o destruye nuestras pasiones.
Cuando exploramos la creación, no existe una fórmula válida, porque la sensación de poder participar en el nacimiento de una expresión aún inexplorada es la chispa reveladora de conciencia. La creatividad se mueve en un verdadero desorden, dirigida y modificada, por el alboroto interactivo entre el artista y el mundo del arte.
Esta enormidad global de expresiones contemporáneas trata de competir con la creación. El reconocimiento de lo excepcional ya no es el vínculo directo de la expresión sino de los que la representan. Todo está permitido bajo el amparo de la "creación contemporánea". Lo incongruente, lo indecente, lo raro, la evidencia de un objeto cotidiano puesto en escena, lo teatral, etc. Hacer lo que otros no se atreverían, concede la etiqueta de expresión libre, liberada de referencias, materiales, esteticismo, verdadero concepto, idealismo, así va la expresión contemporánea.
Todo es posible y todo está permitido pero, ¿es que lo posible puede dar vida a una obra única y creativa? ¿Es que innovar significa unirse con la creación? El mundo del arte actual expone una multitud de expresiones sin verdaderamente servir de guía. Lo que el arte contemporáneo creó es un sello de reconocimiento y de éxito: artistas emergentes
La innovación puede ser un impulso efímero, mientras que la creación es el principio de un universo en formación.
Mi encuentro con un universo de creación, percepción, visión, estética y sinceridad tuvo lugar durante nuestra entrevista para esta edición de ArtPremium con una excepcional artista joven, ampliamente reconocida por los más grandes museos del mundo, me refiero a Julie Mehretu.
Su obra exalta dentro de una libertad de pensamiento, un lenguaje cósmico donde todo se organiza en el caos. La forma geométrica, la danza de los colores, el sonido de la composición restituye con emoción y actualización contemporánea la inspiración de Kandinsky.
El intercambio natural y sensible del discurso de Julie durante nuestra entrevista, nos demostró la autenticidad y la pasión de una obra y de una artista modulada dentro de la vorágine de la creación contemporánea.
Hoy en día, la impaciencia de los artistas emergentes y de sus representantes es lo que frena el desarrollo de la pasión creativa. ¿O es que la pasión, uno de los elementos clave de la expresión contemporánea, no es suficiente para iniciar un proceso de creación que define al individuo creativo y revelador en un universo en formación?
Como opinaba Hegel en 1937 en La razón en la historia:
Nada grandioso se realizó en el mundo sin pasión
Corinne Timsit |