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Los curadores, conscientes de sus limitaciones, no pretenden explicarlo o comprenderlo todo. Se limitan a cuestionarlo todo.

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Day for Night inspira la Bienal de Arte Americano 2006
del Museo Whitney
POR MABEL RODRÍGUEZ
No sorprende que este año la Bienal de Arte Americano del Museo Whitney se dedique a la confusión, a lo que no es, a lo que parece ser.
La búsqueda en que se embarcaron los renombrados curadores de dicha institución Chrissie Iles, Anne y Joel Ehrenkranz y Philippe Vergne, director interino y curador jefe del Walker Art Center en Minneapolis, los llevó a experimentar – a través del arte y los artistas que encontraron – la condición fluctuante y tormentosa en que nos movemos sobre este vertiginoso globo. Sin tregua ni descanso nos enteramos de que, a un paso impensable 50 ó 60 años atrás acaecen grandes cambios históricos a diestra y siniestra. Esto produce sentimientos en los seres humanos que no pueden resolver y necesidades que no logran saciar, añadiendo así a las interrogantes existenciales que inherentemente preocupan a la humanidad.
Para ilustrar estos desasosiegos, se puede considerar el efecto de la distribución masiva de la tecnología de avanzada como herramienta de producción. Por su naturaleza, el cambio tecnológico es tan veloz, que lo único que el ser humano puede hacer es dejarse llevar por la corriente, mientras formula y ejecuta, con su mente y sus manos, acciones a velocidad probablemente no muy superiores a la prehistoria. La mente y el cuerpo humano desean abrazar el nuevo nivel de capacidad y eficiencia presentado, mas no pueden hacerlo sino superficialmente. Querer moverse tan efectivamente como la nueva tecnología crea ansiedad y confusión y hace que el ser se tope, a pesar de sus esfuerzos, con una nueva insuficiencia humana: tanto la resistencia como la integración son imposibles. Como si fuera poco, otros elementos físicos y espirituales de la realidad contemporánea (demasiado numerosos para nombrarlos aquí) contribuyen a la desestabilización de parámetros que por generaciones han sostenido la conciencia individual y colectiva.
Es obvio que las interconexiones del enjambre humano/ideológico-tecnológico-institucional-comercial-político que conforman el mundo del arte actual dejan, en fin, poco espacio para la claridad. De entre el exorbitante volumen de estilos, conceptos y direcciones artísticas, aparentemente conflictivas, que revelan la desilusión de la posmodernidad con las aspiraciones progresistas de eras ya pasadas, los curadores Iles y Vergne debieron buscar, destilar y depurar significados ligados a conjuntos de obras y artistas que, desde la individualidad, reflejen la frecuentemente tortuosa realidad que perciben.
PARA LEER ESTE ARTICULO CONSIGA LA EDICIÓN #13 DE ARTPREMIUM.
PÁGINAS 42-47
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