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La colaboración entre estos dos hombres, Edwin Land y Ansel Adams, fue muy importante porque serviría para forjar una nueva tendencia en el arte marcada por la relación entre
el artista y la industria.

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POLAROID: su transición hacia el futuro
POR RALPH VÁZQUEZ
Fotógrafos como Helmut Newton, Andy Warhol, Robert Mapplethorpe y Nan Goldin, entre otras personalidades demóticas en la escena de arte, se vieron beneficiados por las cualidades específicas de la tecnología Polaroid, y sus propuestas se reafirmaron y se consolidaron por la manera en que el formato y el proceso complementaron lo que estos artistas querían representar. Todos ellos trabajaban con imágenes que exponen lo que debería ser oculto según las ideologías conservadoras, retando esas mismas ideologías, capturando momentos “íntimos” y luego exponiéndolos al público. Con el formato fotográfico Polaroid, podían hacer esto, y de carácter inmediato; cualidad valiosa en el mundo apresurado cosmopolita de los centros de arte mundial. Ahora, con la reinvención de lo que es instantáneo por las innovaciones en el campo de la imagen digital, quedan relegadas la tradición y la estética característica de la Polaroid.
Con el evidente interés que se tiene en la contemporaneidad en los detalles de la vida privada y cómo poco a poco esa vida privada se abre a la intemperie, en el estudio de la cultura y su difusión es importante subrayar la relevancia de todos los mecanismos que hacen posible esa filtración. En la actualidad, con la invasión de los medios digitales en el mundo de la plástica, crece en nosotros una complicada maraña de sentimentalismos, y nos enfrentamos a la vez a nuestra impotencia como consumidores ante la industria de la tecnología que busca perfeccionarse en términos de producción y mercadeo. Ciertamente, esta perfección es posible gracias a la ciencia y también al arte; la ciencia, que genera tecnología, y el arte, que de muchas maneras la pone a prueba. La tecnología se ha llegado a convertir en el reciente foco de los nuevos inversionistas tecnocratizados. Como música de fondo están las antiguas herramientas mecánicas –la cámara Polaroid, y las cámaras fílmicas “handheld” de 8mm y 16mm manufacturadas en masa en los sesenta y setenta– que ahora sólo gozan de un valor histórico ante la nueva ola digital.
El trayecto de la tecnología Polaroid comienza en el 1929 cuando Edwin Land patenta el primer prototipo de la fotografía polarizada. En 1932 y luego en el 1938, se hacen cambios a la hoja fotográfica para lograr mayor detalle y cohesión en la imagen. Estas revisiones fueron hechas en conjunto con el fotógrafo Ansel Adams, amigo de Land y quien se encargaría de poner a prueba tanto el equipo como las innovaciones en el papel fotográfico a la prueba última, el espacio y la luz natural. La colaboración entre estos dos hombres fue muy importante porque serviría para forjar una nueva tendencia en el arte marcada por la relación entre el artista y la industria. Adams no fue el único que contribuyó al proceso de desarrollo del formato fotográfico Polaroid; muchos artistas con diferentes perspectivas emularon el precedente de Adams y, de alguna u otra manera, aportaron a ese desarrollo. Entre estos artistas encontramos nombres como Lucas Samaras, Jim Dine, Chuck Close, David Hockney, entre otros.
PARA LEER ESTE ARTICULO CONSIGA LA EDICIÓN #9 DE ARTPREMIUM.
PÁGINAS 42-45
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