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En medio de la tragedia innegable que fue la vida de Basquiat, sus pasiones y su sentido del humor destellaban, dejando ver otros matices de su espíritu.

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Historia de una estrella fugaz
POR MABEL RODRIGUEZ
El talento excepcional, al mezclarse con el dolor, produce obras singulares, a veces eternas. Conocer a Jean-Michel Basquiat, el joven artista de Brooklyn que en ocho años se elevó, alcanzó el codiciado cenit y, en un instante, se apagó irrevocablemente, es conocer un ser profundo, complejo, genial, sensible, temperamental al extremo y, por qué no decirlo, solo. Las siguientes entrevistas ofrecen varios ángulos del mismo ser para revelar, a través de recuerdos ajenos, su personalidad y las capas de significado que encerraba su trabajo creativo. Conoceremos al Basquiat que anhelaba la fama, el dinero y el éxito. Veremos al Basquiat joven mortificado por la alienación que el éxito le producía. Encontraremos al Basquiat niño de clase media que buscaba la aprobación de su padre. Sentiremos al Basquiat negro y de origen puertorriqueño que se consumía frente a la lógica macabra del ghetto que sutilmente le imponían los mismos blancos que alababan su obra en el Nueva York de los años ochenta. En fin, éste es el verdadero Basquiat, mayor que sus obras y a la vez, sólo un joven genio sufriente.
Varios eventos contribuyeron a darle comienzo a la carrera de Basquiat la cual - valga aclarar - comenzó mucho antes de que él conociera a Andy Warhol. En enero de 1981, el crítico de arte Diego Cortez organizó una exhibición titulada ''New York/New Wave'' en P.S. 1, el espacio alternativo ubicado en Long Island City, en Queens, Nueva York. Esta exhibición incluía obras de grafiteros conocidos. Al lado de las obras de graffiti, Cortez colocó algunas obras del joven de 20 años, principalmente obras minimalistas sobre lienzos sin sellar, hechas con crayón o pintura en un estilo infantil. La presencia contrastante del graffiti con la obra de Basquiat hizo resaltar la naturaleza de la obra de éste y reveló indudablemente, por primera vez, que Basquiat no era un artista del graffiti, sino un artista talentoso y conocedor de la historia del arte. En diciembre de ese mismo año, el critico de arte y poeta René Ricard escribió un artículo titulado The Radiant Child , el cual definitivamente catapultó a Basquiat al firmamento del mundo del arte.
PARA LEER ESTE ARTICULO CONSIGA LA EDICIÓN #16 DE ARTPREMIUM. PÁGINAS 22-30
Fotos:
Stephen Tornton
The Estate of Jean-Michel Basquiat - New York
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