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¿Qué es “la americanidad”? ¿Una forma de llevar la investidura? ¿La investidura misma? ¿Un repertorio de clichés sociales? La serie declara una atención igual y el mismo entusiasmo compositivo en todas las fotografías: una representación democrática y acrítica de la investidura de cada cual, sin cuestionamientos.

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La fotografía como práctica de la libertad Andrés Serrano en Puerto Rico
POR LILIANA RAMOS COLLADO, Ph.D.
El pasado 15 de febrero de 2006, el nuyorquino Andrés Serrano, de extracción hondureña, uno de los más polémicos y retantes artistas de la fotografía, concedió a ArtPremium una entrevista en anticipo a la exposición en la Galería Walter Otero en San Juan, Puerto Rico.
Extremoso en su atención al detalle, abigarrado en su construcción de la imagen, agresivo en su instintiva recurrencia a la paradoja y al oxímoron visual, desafiante en su temática y en la selección de sus sujetos, y nítido en su representación de las texturas del mundo, Andrés Serrano mesmeriza al espectador que se siente simultáneamente atraído y disgustado por sus imágenes gigantes y espléndidas. Lanzado al centro del escenario de la polémica artística en 1989 con su fotografía Piss Christ (1988), nos reta a usar el cuerpo humano como lente a través del cual mirar un mundo presa de la precariedad y la confusión.
Acusado de perversión, de herejía, de vulgaridad, ha acumulado una obra ingente que, depredadora de lo perverso, lo hereje y lo vulgar, se acerca a la experiencia humana contemporánea con los ojos llenos de un asombro verdaderamente filosófico. Este asombro contagioso —que nos tienta a mirar cuerpos vedados y escenas desconcertantes por su franca artificiosidad pletórica de utilería y suspendida sobre un limbo de estudio fotográfico— crea la ocasión para un serio replanteamiento de la labor del fotógrafo. En el caso de Serrano, yo hablaría de una práctica fotográfica promotora de una verdadera libertad.
Desde temprano en su obra, Serranoa sume un gesto fotográfico que se vertebra en una casi lacerante distancia crítica de aquello que constituirá la imagen. Si concibiéramos este gesto como algo tripartito —compuesto por la búsqueda de un punto de vista, la manipulación del sujeto y de la escena, y la distancia crítica para seleccionar la imagen deseada a expensas de miles de otras que quedarán desterradas “al campo de las virtualidades perdidas”— el volcarse hacia la atención crítica implica una conciencia deliberada que subordina la toma de punto de vista, y la manipulación de la escena y del sujeto, a una apremiante intención.
Desde las primeras piezas nos enfrentamos a obras construidas para lograr su efecto y convocar ciertas comunicaciones siempre inquietantes. Así, un joven Lawrence Fishburn esgrime un corte de carne de res enorme como si fuera un rifle de repetición; una pareja de “monjes” adora un crucifijo formado por dos tiras de costillar de res o cerdo; la cabeza de un cordero, recientemente cercenada, posa incólume sobre un pedestal; un receptáculo de cristal ostenta la masa viscosa de un par de docenas de cerebros; un perro de aspecto siniestramente feroz cuelga por el cuello de una horca. Cada imagen exhibe la nitidez cuidada de las fotos de estudio creadas con exquisita atención a los elementos de la composición, a una iluminación intencional y dramática, a la planificada colocación de los sujetos. Serrano nos agrede con imágenes cuyo “significado”, morosamente construido, nos reta a replanteamientos que, simplemente, no se dejan agarrar. Sus primeras series, Bodily Fluids e Immersions, atestiguan este escamoteo del sentido y este reto vigoroso a las buenas maneras de ver.
ArtPremium — Tu trabajo se centra en el cuerpo humano, sus fluidos, su materialidad, sus manerismos físicos, sus gestos como lenguaje. Como si el mundo entero se estuviera viendo a través de la carnalidad humana como lente. ¿Podrías comentar sobre tu interés en el cuerpo humano?
Serrano — Nunca lo había pensado, pero tienes razón. He utilizado el cuerpo humano extensamente en mi obra. Creo que la razón por la cual me he detenido en el cuerpo por tanto tiempo es porque es la cosa más “real” que he podido agarrar.
PARA LEER ESTE ARTICULO CONSIGA LA EDICIÓN #13 DE ARTPREMIUM.
PÁGINAS 58-67
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